Favela Barrio

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Tabla de contenidos

 Descripción del caso

Palabras clave

acupuntura urbana, segregación social, participación ciudadana,Rio de Janeiro, asentamiento informal.

Resumen

Fuente: Besa, Antonia; Krauss, Denisse; Mashini, Dominique; Ruiz, Fernanda.
Fuente: Besa, Antonia; Krauss, Denisse; Mashini, Dominique; Ruiz, Fernanda.
El Programa Favela Barrio surge como respuesta a un déficit de integración social en Rio de Janeiro entre los cariocas para revertir el cuadro de degradación urbana que generalmente acompaña en las metrópolis de los países del Tercer Mundo el asentamiento habitacional espontáneo de los grupos de baja renta. El programa se resuelve mediante acupuntura urbana; intervenciones menores que desencadenan un proceso que se extiende en el tiempo y en el espacio. Se trabaja mediante la acción conjunta del gobierno con los ciudadanos, considerando la identidad de la favela, para que así los mismos beneficiados se sientan protagonistas del proyecto y aseguren su sostenibilidad. De este modo, busca substituir la acción aislada de construir casas, por la organización de una estructura urbana, donde los estratos de población excluidos de los servicios públicos se integren a la dinámica funcional y vital de la ciudad "formal".[1]


Contextualización de la ciudad

Descripción de la ciudad

Localización

Rio de Janeiro fue la capital de Brasil antes de que se trasladase el gobierno federal a Brasilia, entre 1764 y 1960, momento donde pierde su status político. No posee una geografía propicia de metrópoli estando limitada por el océano y la sierra, por lo que su crecimiento tiende a la densificación vertical y ocupación de morros. Con una densidad de 4366 habitantes/km2, compone otra más de las grandes ciudades latinoamericanas que sufren cuadros de degradación urbana al tener asentamientos informales de bajos recursos. Con sus 5,5 millones de habitantes, aproximadamente, un millón de cariocas viven en favelas y otros quinientos mil, en loteamientos irregulares y clandestinos.

Rol en el contexto urbano, base económica

Rio de Janeiro se caracteriza por ser uno de los centros económicos y culturales de Sudamérica, al mismo tiempo afectado por un gran índice de pobreza que se refleja en las favelas, componentes de un 17% de la habitación urbana (Censo 1997). Gran parte de su economía se basa en la prestación de servicios, como también una parte significativa es la industria y una pequeña influencia del sector agropecuario. El 62,1% de su PIB representa el sector terciario como las telecomunicaciones, audiovisual, tecnología informática, turismo, ecoturismo y comercio. Un 37,5% proviene de la industria; metalurgia, siderúrgica, naval, petroquímica textil, mecánica entre otras. Después de Sao Paulo se trata de la mayor economía de Brazil y cuarta de América del Sur.

Mapa

Bunster, Tomás; Bustos, Carlos; Cardoen, Nicole; Orellana, Pamela; Zuleta, Gabriela, Favela Barrio, CTMA II, 1er semestre 2007, Soler, Fernando.

Fuente: Bunster, Tomás; Bustos, Carlos; Cardoen, Nicole; Orellana, Pamela; Zuleta, Gabriela, Favela Barrio, CTMA II, 1er semestre 2007, Soler, Fernando.

Tendencias de la ciudad

Erradicación

A comienzos del siglo XX, el alcalde Pereira Passos prevé una ciudad monumental; Rio de Janeiro como potencia económica y cultural en Sudamérica. Las favelas en su informalidad no cabían en la imagen ciudad propuesta, por lo que se tiende a erradicarlas a la periferia.

Iniciativas Populares

En los años ’40 se replantea la relación con la ‘ciudad informal’, que se comenzaba a pronunciar como oposición política. Comienzan iniciativas de programas de higiene y mejoría de vivienda para evitar epidemias en la ciudad formal. Surgen movimientos de organización política en el interior de las favelas para evitar los traslados.

Visión Autoritaria

Estas iniciativas son ahogadas inmediatamente durante el gobierno militar en 1964, donde retorna la tendencia de extirpación, los favelados no son considerados como entes políticos y el Estado desmantela todo intento de dialogo con los habitantes. Se gestiona unidireccionalmente, el Estado crea tipologías básicas de soluciones aplicadas a cualquier caso sin consideraciones para cada tipo de favelas.

Visión democrática

Con la caída del gobierno militar y la Constitución Federativa de 1988 surgen nuevas experiencias de acción social y consideraciones para el desarrollo urbano, dado el auge democrático que surgió posterior al autoritarismo;
Capítulo 2. Artículo 21, Constitución Federativa de la República de Brasil.
“XX. establecer directrices para el desarrollo urbano, incluyendo la vivienda, del saneamiento básico y de los transportes urbanos.” [2]

Cómo se ubica el proyecto estudiado en la ciudad

Desde su localidad

Dadas las limitantes topográficas de Rio de Janeiro y su empuje económico, el crecimiento tiende a la densificación vertical, donde destacan los asentamientos informales sobre morros. Estos conforman tumores en la ciudad que degradan el trazado urbano; se pierde la conectividad, aislando a las favelas en su condición de informalidad. El programa Favela Barrio plantea tejerlas al tejido formal, diluyendo los límites entre el morro y el asfalto de tal forma que se produzca intercambio entre sus partes y la ciudad se articule en su totalidad.

Desde las tendencias

La favela a lo largo de la historia de Río y de Brasil fue considerada desde siempre como un componente indeseable de la estructura urbana de las ciudades, debido a que siempre fue un foco importante de delincuencia, violencia y drogadicción. En contraposición a las tendencias de erradicación, en una nueva concepción democrática, se instaura el programa Favela Barrio, asumiendo una nueva política que consiste en integrar la favela a la dinámica funcional y vital de la ciudad formal. Por primera vez desde el municipio en 1993, el programa Favela Barrio no concibe el problema de las favelas como cuestión aislada, sino que a nivel país. Así, se revierte la tendencia del problema isla y erradicación y se funde la ciudad informal con la ciudad formal, encontrando la solución no meramente en criterios locales sino que valores culturales y sociales.

Considerando una ciudad donde gobiernos centralizados habían resuelto las problemáticas sociales desde una mirada, imponiendo pautas sin considerar las distintas identidades dentro de la ciudad, el programa Favela Barrio marca así una nueva tendencia. Esta se justifica desde una mirada holística; el problema es esencialmente multifacético por lo que las soluciones deben abarcar más de un frente, manteniendo las distintas identidades, en una escala más local. El gesto es de microurbanismo; la intervención es menor y busca en su condición enraizar la solución para que pueda proyectarse a largo plazo.

Formulación del Proyecto

Problema

intervenciones en el límite de la ciudad formal e informal
intervenciones en el límite de la ciudad formal e informal
Dada la topología de Rio de Janeiro, limitada entre la sierra y el océano, el asentamiento informal ha tendido a la densificación sobre morros. De esta forma han surgido cuadros de degradación urbana, al presentarse inconexa y desintegrada, limitando mayor intercambio entre la ciudad informal y formal. Los morros de favelados dejan en evidencia la falta de criterio por parte de organismos públicos para resolver el problema de la vivienda social. La erradicación de sus habitantes a la periferia no se había convertido en una solución viable al mantenerlos ajenos a la ciudad formal, a sus servicios y sobretodo a generar intercambio dentro de los ciudadanos.


Propuesta

Como planificación racionalista, busca definir ideales genéricos de integración social que obedecen a un Master Plan aspiracional; se reestructuran normas y criterios que permiten a los favelados asentarse legalmente. Una vez radicados, se ramifican soluciones de tipo estratégico como acupuntura urbana, interviniendo en las mínimas escalas para provocar sinergia; el resultado de sus acciones es mayor que la mera suma de sus partes. El Master Plan es diseñado por el PROAP (Programa de Asentamientos Populares de Rio de Janeiro), utilizando una primera herramienta que apela a la sicología colectiva de Rio de Janeiro, asume una realidad a tratar; el favelado ya no es un tumor de la ciudad, sino es el remedio para sanar la degradación física de su entorno. De este modo, el favelado se viste de ciudadano y gestiona como tal.

Un exitoso proyecto urbano debe ser capaz de obtener la máxima rentabilidad de sus acciones produciendo una sinergia intensificada. En el momento que se define una estrategia intersectorial, se esperan efectos mayores; materializar una plaza en el límite de la favela con la ciudad formal es exacerbar el intercambio e invitar a ambos a hacer uso de ella. Beneficiar meramente con recursos económicos a quienes se encuentran bajo la línea de la pobreza es una medida limitada en el sentido que no emana mayor influencia; no incentiva el intercambio, al contrario, individualiza la pobreza, aislando a los beneficiados en su condición.[3]

Componentes del Caso

Tipología

El Programa Favela Barrio se consolida como un proyecto de renovación urbana en el momento que logra radicar el tumor informal mediante intervenciones locales que lo entretejen al trazado formal. Busca regenerar tanto su estructura física, en un intento de integración formal, como su estructura social.

Elementos Principales

Diseño Urbano

Jorge Jáuregui, el arquitecto de mayor importancia en el programa, proyecta barrio en lugar de 'casitas', así, busca intervenir localmente para diluir los límites de la ciudad informal. Las acciones no se limitan a construir solamente habitación, sino, dota de características de ciudad formal a la informal. Algunas de estas acciones son:

Jauregui, Jorge. 3 proyectos en favelas. ARQ (Santiago), dic. 2003, no.55, p.32-37 . ISSN 0717-6996.
Jauregui, Jorge. 3 proyectos en favelas. ARQ (Santiago), dic. 2003, no.55, p.32-37 . ISSN 0717-6996.


  • Pavimentación de vías transitables, escalinatas, ciclo vías y tratamiento de plazas.
  • Implementación de redes de infraestructura y drenajes, incluyendo canales y zanjas.
  • Reforestación y obras de contención de laderas.
  • Edificación para reasentamiento de familias en áreas de riesgo.
  • Implementación de plazas, servicio de recolección de residuos, iluminación pública y mobiliario urbano
  • Construcción áreas de esparcimiento, deportivas, centros de salud, guarderías, centros sociales y de capacitación, programas de generación e incrementos de renta.[4]


Por otro lado, pretende que la interacción de valores culturales y funcionales en el espacio urbano sea accesible a toda la población y no sea así un privilegio de minorías. Por tanto, su diseño exige un trabajo conjunto de variadas disciplinas que hacen del proyecto uno más íntegro; arquitectos, ingenieros, técnicos, entre otros. La transdisciplinaridad es un mecanismo complejo, susceptible a la descoordinación de sus partes, por lo que para sostener su complejidad es fundamental que exista una visión clara (¿Cuál es la imagen ciudad a proyectar?) y una misión definida (¿Qué necesidades hay que cubrir?). De este modo, toda decisión dentro del sistema estructural obedece a una misión en conjunto y toda intervención fortalece la imagen propuesta. Así el diseño pretende ajustarse a las necesidades variantes de los ciudadanos.

Gestión

Fuente: Antonia Besa.
Fuente: Antonia Besa.
En 1993 se crea el grupo GEAP (Grupo Ejecutivo de Programas especiales para Asentamientos Populares), que reúne organismos municipales como la Secretaria Municipal de la Vivienda. Esta se coordina con dos cuerpos; el IAB (Instituto de Arquitectura de Brasil) y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), ambos compuestos por un grupo de profesionales. El IAB convoca a un concurso de arquitectura para dar forma al proyecto de la favela barrio, mediatizada por los ciudadanos que participan constantemente. Eslabón fundamental es el POUSO (Puesto de Orientación Urbanística y Social) el cual está compuesto por profesionales y por un agente comunitario para producir la articulación entre el poder público y la sociedad.

La modalidad de gestión se caracteriza por ser un proceso multidireccional de tal forma que distintos organismos transdisciplinares intervengan, mientras el ciudadano está en constante diálogo con los agentes gestores.

S
Fuente: Besa, Antonia; Krauss, Denisse; Mashini, Dominique; Ruiz, Fernanda.
Fuente: Besa, Antonia; Krauss, Denisse; Mashini, Dominique; Ruiz, Fernanda.
e ejemplifica con una zona donde escasean centros de recreación cultural y se decide plantear una propuesta.
  1. Selección de las comunidades que será beneficiada por el centro.
  2. Selección y capacitación de agentes comunitarios en la zona.
  3. El IAB convoca concurso para la elección de la oficina responsable de la elaboración del centro cultural.
  4. Realización de un diagnóstico para la elaboración de una propuesta técnica.
  5. Reunión donde se presentan las propuestas y objetivos del centro a la comunidad y consultar a la comunidad de las prioridades para el centro; educacional, cultural y deportivo.
  6. Elaboración del proyecto de urbanización y plan de acción social.
  7. Realización de asamblea para la presentación y aprobación del proyecto.
  8. Construir el centro con sus servicios correspondientes.

Contrapartes

Todo sistema complejo sufre fallas en sus engranajes, este caso ha sabido utilizar su naturaleza misma como sistema coordinado para reparar sus errores. Un problema recurrente es mantener la continuidad del programa y poder adaptarse frente a cambios internos. Por ejemplo, después de un trueque de gobierno, dentro de la Secretaría Municipal de Trabajo, el nuevo secretario no dio mayor continuidad a las actividades preconcebidas. En este caso, se replegó el cargo a un organismo superior; el Ministerio de Vivienda. Los costos fueron de atraso, pero no implicó la caída del programa. Se asemeja a un circuito paralelo, esto es, la falla de algún proyecto urbano o de algún actor de él, no implica la caída del sistema como total. Otro caso de incoherencia sistemática sucede en la descoordinación de sus partes, por ejemplo, entre el organismo estatal y el PROAP. Este último es el que provee infraestructura y las canalizaciones mientras el Estado se encarga del suministro de agua y servicios de alcantarillado. Han surgido ciertas disputas entre el alcalde y el gobernador Estatal, lo que se traduce en el corte del suministro de agua. Este programa da fe a que se establezcan buenas relaciones entre sus funcionarios, la comunicación es fundamental para sustentarlo.[5]

Normativa

A partir de 1994, la Secretaría Municipal de la Vivienda coordina la implementación de ciertos programas definidos por la política habitacional, que buscan principalmente la protección legal de los residentes:
  • Campo de trabajo: El programa abarca todas las favelas de porte mediano (500 y las 2.500 viviendas)
  • Regularización de Loteamientos: Complementa y construye la infraestructura urbana y administrativa de las parcelaciones irregulares, para obtener estándares de salubridad y regularizar la propiedad de la tierra.
  • Regularización y Titulación de la Propiedad: Legisla sobre la posesión de tierras, promoviendo la regulación urbanística y otorgando títulos de propiedad de terreno en un largo plazo. Como procedimiento para ello, se le asigna a los favelados el derecho temporal de uso colectivo de tierra, y mediante un consecuente cobro de impuestos, se pretenden conseguir fondos para cooperar con el pago del préstamo inicial del BID.[6]

La Normativa del Programa “Favela-Barrio” tiende a la flexibilidad por la inclusión social que compromete su tratamiento. El formato del proyecto, a pesar de retratar una coordinación global, responde a múltiples necesidades específicas por lo que su lógica de diseño se ajusta al caso particular. De tal modo, el PROAP define metas y recursos globales mientras los especifismos se trazan con mayor flexibilidad. No se preconcibe una ley de tratamiento como instrumento regulador, sino que esta se construye en el proceso, en el dialogo del Estado con la comunidad. La meta es la norma del proyecto, el medio para alcanzarla es el ciudadano. La inclusión social es un mecanismo propositivo y de menor escala para regular la forma de la intervención. Cada favela de Río tiene sus propios códigos urbanos; de ahí que la gestión se aplique mediante una “acupuntura urbana”, que exige una acción intersectorial al considerar pautas locales para un objetivo preestablecido. Ejemplo de esta flexibilidad se justifica en ciertos localismos; algunos habitantes solían llegar a acuerdos de loteamientos previos. Después de la norma definida por el PROAP de regularización de los lotes, hubo ciertas modificaciones por preexistencias. [7]

Participación

Fuente: www.rio.rj.gov.br/habitacao
Fuente: www.rio.rj.gov.br/habitacao
Tal como postulan intelectuales como Saskia Sassen, en los grandes centros urbanos -como es el caso de Río de Janeiro- existe un estrato informal carente de discurso y voluntad política. “Favela-Barrio” encuentra precisamente en este potencial no explorado las bases para regular y dar forma a la ciudad. La participación ciudadana es la garantía de que se construya ciudad para el ciudadano y sea este quien asegure su sostenibilidad en el tiempo.
Para lograr esto, entre los organismos ejecutores del plan y los beneficiados, se diseña un eslabón; el POUSO, organismo administrativo descentralizado compuesto por un asistente social, un ingeniero/arquitecto y un agente comunitario. Este, de fácil acceso a los ciudadanos, es la memoria de lo que pide el pueblo en cuanto a prioridades de acción, proyectos de alineamiento, reconocimiento de suelo destinado a uso público, legalización territorial de los domicilios, entre otros. Por otra parte, se responsabiliza por la prestación de servicios urbanos y sociales provisoriamente hasta que los órganos sectoriales asuman las necesidades pertinentes.
Los agentes comunitarios del POUSO son la garantía de la participación ciudadana, miembros de esta misma, mediatizan la relación entre el poder público y los favelados emprendiendo la conducción de la participación comunal. Estar consciente de la variación de las necesidades de los ciudadanos asegura la sustentabilidad del proyecto. La clave para ello es la retroalimentación de la información entre ambos cuerpos: El PROAP debe informar sus propuestas y objetivos con un lenguaje compartido por el pueblo, y al mismo tiempo debe de informarse de las necesidades cambiantes de los ciudadanos. Así se estimula una participación consciente y se potencia el sentimiento de integración colectiva. Entonces el programa se transparenta: las iniciativas de gestión del programa se notificarán por medio de una página web que adjunta una zona de contacto, se publican en el diario las favelas seleccionadas para ser intervenidas y se llama a un concurso para los proyectos. [8]
“Siempre le digo a los vecinos: ya que apareció un órgano del Gobierno y colocó un clavo, nosotros debemos darle el debido valor.”[9]

Financiamiento

El programa favela barrio tiene como presupuesto 600 millones de dólares en dos contratos de 300 millones de dólares. En cada uno, el BID, Banco Interamericano de Desarrollo, da un préstamo de un 60% del presupuesto (US 180 millones) y la prefactura de Rio de Janeiro US120 millones.

La Ecuación Clave

El Proyecto Urbano apunta a una integración urbana como misión racionalista por parte de organismos. Su factibilidad técnica es efectiva en el sentido que trabaja con el mínimo en una intervención local para esperar resultados exacerbados. De esta forma, el beneficio social va más allá de lo intervenido, afectando tanto física como socialmente a una mayor escala. Por otro lado, a pesar de que el fin sea el beneficio social, el privado se consolida en el momento de regenerar la favela, surgen múltiples empleos y oportunidades reactivándose la economía del país. Es fundamental el poder, especialmente en tomar la iniciativa a nivel país y en el intento de consolidar el Plan con objetivos fuertes y claros. Así como también el conocimiento es un aspecto clave, que integra la participación técnica de profesionales con la noción que tienen los propios pobladores por sus localismos, creencias y necesidades. [10]

Variables que condicionan el diseño del proyecto

Ya diseñado el Master Plan genérico, las intervenciones se ven condicionadas principalmente por variables de participación, tanto de distintos organismos públicos, como agentes de diversas disciplinas y los ciudadanos. Las necesidades de los favelados varían en el tiempo, por tanto el POUSO debe ser capaz de captar su demanda latente y traducirlo en respuestas proyectuales. Un equipo transdisciplinar pretende gestionar desde distintos frentes, por lo tanto, su coordinación es clave en el momento de proyectar soluciones. Por otro lado, en un diseño que va vinculado a la demanda latente de los ciudadanos, la variable fundamental se trata de las necesidades de ellos, donde lo proyectado se ajusta y se entiende así en su contexto.

Relación del proyecto con los sistemas urbanos

Externalidades

Fuente: Dominique Mashini.
Fuente: Dominique Mashini.
Desde una nueva óptica, el programa favela barrio es una serie de palanqueos en donde cada acción pública se traduce en una externalidad positiva que promueve una nueva acción. En una escala local, este ideal en cadena se expande en el tiempo y en el espacio. Cualquier inversión en las favelas desencadena una serie de autogestiones por parte de los habitantes; si el Estado arregla la vereda, el beneficiado reviste su casa, ornamenta su acceso y embellece su entorno inmediato aportando a una imagen pública. Es un hecho; lo que antes solía decorar dentro de su casa, se vuelca hacia afuera, y si él lo hace, su vecino también lo hará. Esto se transforma en un cuadro de palanqueos, donde cada acción pública genera una acción ciudadana que incentiva a su vez nuevas inversiones privadas. El proyecto así, intervendrá renovando ciertas localidades, generado espacios públicos, saneando y capacitando al ciudadano, quien adquiere consciencia de lo que es vivir como tal convirtiéndolo en un hábito y una preocupación social.

Impactos del Proyecto

Un medio fundamental para el éxito del programa fue causar impacto en la ciudad entre los favelados y la ciudad formal. Solo así existe mayor motivación para materializarlo; los ciudadanos deben sentirse integrantes de él para querer actuar ya que su éxito se funda en la cooperación de distintos agentes; desde un sector público hasta el ciudadano. El programa recorre distintos niveles de gestión y distintas escalas de intervención, generando una resonancia en los resultados, el impacto se hace visible. La fuerza que propulsó la organización pública para materializar el programa mostró éxito al traducirse en nuevas iniciativas desde distntos frentes, como por ejemplo desde la ciudadanía misma que responde aportando a la ciudad tanto física como socialmente. En una lectura exterior, el programa Favela Barrio de Rio de Janeiro es hoy día un baluarte de la integración social en Latinoamérica. Se diferencia mediante su ley de juego, que trabaja desde preexistencias, bajo la premisa de que para construir ciudad no es necesario un plan racional acabado desde cero. En Chile se ha intentado implementar un programa con tal consciencia social denominada Chile Barrio, en un intento de revertir la política que ha implementado el Minvu que se limita a construir habitación sin construir con ello ciudad.

Lecciones y Conclusiones

Diagnóstico

Haciendo un diagnóstico a la ciudad previa al programa, posee una metástasis del mal que no se limita a las fronteras de las favelas, pues contamina el resto de la ciudad. En el momento de seleccionar una vía de proyecto urbano, la mejor solución se trata de abarcar la mayor área posible, por tanto descentralizar el programa en distintos focos que produzcan efecto tanto dentro como entre ellos. Para coordinar y dar sentido a cada proyecto urbano menor, es necesario un plan íntegro que valore una imagen ciudad sumado objetivos claros que articulen el programa. La gestión no solo es intersectorial, sino también integra distintas facetas transdisciplinarmente y de este modo hace frente al problema desde diversas áreas; social, política, económica o profesional. El éxito del programa radica en que se asume y se radica una realidad a tratar mediante constante adaptación a variaciones tanto espaciales como temporales, donde el habitante siempre tiene algo que aportar; sus necesidades no son fijas, y ser consciente de ello es dirigir el programa haciendo frente a eventuales vicisitudes. La participación ciudadana es fundamental en el momento de gestionar generando actividad en capas temporales yuxtapuestas y no caer así en una obsolescencia. “La Gente cuida aquello que es bueno”, por lo que la estrategia al gestionar es fundamental para beneficiar a la sociedad y que por tanto esta misma se autobeneficie. [11]

En el programa Favela-Barrio, el proceso es tan importante como el resultado. La metodología de implantación de Favela Barrio exige la participación de los beneficiados en todas las etapas, desde la planificación hasta la ejecución, y consolidación de las intervenciones de infraestructura urbana. El programa trabaja con la premisa de que la inversión en promoción social que posibilita cambios subjetivos en la vida de los habitantes amplía el potencial de adecuación de cambios que ocurren en el entorno. La experiencia acumulada señaló la necesidad de agregar acciones específicas para la inclusión social de los habitantes de las comunidades beneficiadas. Se trata del Favela-Barrio para las Personas.[12]


Comparación Política Habitacional del Minvu: Complejidad y Gestión

Se cuestiona hasta que punto un favelado, que no posee consciencia de ciudadano es capaz de aportar para embellecer su ciudad más allá de los límites de su vivienda. Este tema se extrapola al ámbito social; el favelado del mismo modo que no está dispuesto a arreglar la vereda de al frente, no aportará a un bien común social. La planificación de favela barrio apunta a dicha transformación; no arreglará la vereda de al frente constantemente, sino, capacitará al ciudadano para que lo haga. El proyecto así, intervendrá renovando ciertas localidades, generado espacios públicos, saneando y educando. El ciudadano, adquiere consciencia de lo que es vivir como tal convirtiéndolo en un hábito y una preocupación social. Santiago carece de una iniciativa con tal sensibilidad social. “El Minvu solo considera el precio de suelo y el costo de la construcción, pero no el costo de inversiones adicionales que deben ejecutar otros ministerios y los propios privados para mitigar los impactos urbanos de la vivienda social” (Galetovic, Jordan, 2006) La política del Minvu de vivienda social se limita a cubrir el déficit habitacional de modo rápido, generando estándares urbanos insuficientes que no garantizan una mejoría exponencial de la problemática.

El proyecto Favela Bairro compromete organismos coordinados con diversos profesionales que dialogan tanto con el ciudadano como con los municipios para mantener un programa íntegro. Se podría llegar a discutir que la descentralización de sus funciones puede producir descoordinación de sus partes, pero el proyecto subyace a una concepción global de una imagen preconcebida de la ciudad. En el caso de Santiago, el Estado está actuando como inmobiliaria y regulador de sí mismo, por lo que al tener como único objetivo solucionar el déficit habitacional, “…diseñó reglas que se le permitiría en gran medida, ignorar las preferencias de los beneficiarios” (Galetovic, Jordan, 2006) Santiago se convierte en el ejemplo de cómo la descentralización de los organismos se descoordina al no tener una imagen ciudad.

Artículos Relacionados

"Una conquista ciudadana". por Luis Antonio Camargo

"Favela: una imagen típica de Río de Janeiro", por Augusta Albers

"De la Favela informal a un barrio legal", por Fernanda Peñailillo

"Relevancia popular en el proyecto urbano", por Alvaro Urrutia



Entrevistas: Jorge Mario Jáuregui

  • Martyniuk, Claudio, Entrevista a Jorge Jáuregui, arquitecto urbanista, www.todoarquitectura.com, 21 Noviembre 2006.
  • Corti, Marcelo,Políticas para construir ciudad, no para hacer casitas,www.cafedelasciudades.com.ar, Octubre 2003.
  • Assael, David; Gatica, Magdalena, Jorge Mario Jáuregui: El rol del arquitecto en la participación,www.revistaca.cl,  Octubre 2006.


Referencias

  1. Diaz, Valeria, Ovalle, Luis Felipe, Palma, DIego, Russi, Sebastián, Programa Favela-Barrio, CTMA II, 2do semestre 2004, Poduje, Ivan.
  2. Georgetown University, Constitución Federativa de Brazil, http://www.constitution.org/cons/brazil.htm.
  3. Besa, Antonia, Krauss, Denisse, Mashini, Dominique, Ruiz, Fernanda, Favela Bairro, CTMA II, 2do semestre 2007, Soler, Fernando, Assael, David.
  4. Bunster, Tomás; Bustos, Carlos; Cardoen, Nicole; Orellana, Pamela; Zuleta, Gabriela, Favela Barrio, CTMA II, 1er semestre 2007, Soler, Fernando.
  5. Besa, Antonia, Krauss, Denisse, Mashini, Dominique, Ruiz, Fernanda, Favela Bairro, CTMA II, 2do semestre 2007, Soler, Fernando, Assael, David.
  6. Universidad de Rio de Janeiro, www.fau.ufrj.br/prourb/cidades/favela, Favela Barrio.
  7. Besa, Antonia, Krauss, Denisse, Mashini, Dominique, Ruiz, Fernanda, Favela Bairro, CTMA II, 2do semestre 2007, Soler, Fernando, Assael, David.
  8. Besa, Antonia, Krauss, Denisse, Mashini, Dominique, Ruiz, Fernanda, Favela Bairro, CTMA II, 2do semestre 2007, Soler, Fernando, Assael, David.
  9. Secretaria de Integración Social, http://www.bienestarbogota.gov.co, Caso Favela Barri; Estudio No.3.
  10. Besa, Antonia, Krauss, Denisse, Mashini, Dominique, Ruiz, Fernanda, Favela Bairro, CTMA II, 2do semestre 2007, Soler, Fernando, Assael, David.
  11. Besa, Antonia, Krauss, Denisse, Mashini, Dominique, Ruiz, Fernanda, Favela Bairro, CTMA II, 2do semestre 2007, Soler, Fernando, Assael, David.
  12. Diaz, Valeria, Ovalle, Luis Felipe, Palma, DIego, Russi, Sebastián, Programa Favela-Barrio, CTMA II, 2do semestre 2004, Poduje, Ivan.

Autores de este artículo

Domi, Admin, Beatriz, Davidassael

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